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Sociedad28 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

El sueño de Don Bosco de 1865 y su «linterna mágica»: la historia que se lee hoy como aviso sobre las pantallas

Una publicación viral resucita el sueño número 53 de San Juan Bosco: un hombre alto, negro y con cuernos entretenía a los jóvenes del Oratorio con una linterna mágica para distraerlos de la comunión. Don Bosco lo contó el 1 de mayo de 1865 y lo interpretó como una advertencia contra las distracciones.

Redacción MARGENEZ

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La publicación de @Puflito___ ha vuelto a poner en circulación uno de los sueños más citados de San Juan Bosco. El texto recrea la escena: «En el año 1865, San Juan Bosco soñó que había un hombre alto, de color negro y con cuernos, que tenía en su mano una linterna mágica con la cual entretenía a los jóvenes. A través de esa linterna mágica, los jóvenes podían ver cosas divertidas, partidos de fútbol, futuras victorias...». La imagen que acompaña al tuit lo dice todo sin palabras: a la izquierda, el retrato del santo; a la derecha, una ilustración moderna de una figura con cuernos mostrando un teléfono móvil a un grupo de niños.

El sueño no es un invento viral, sino el número 53 de los que Don Bosco narró a los muchachos del Oratorio. Él mismo lo contó el 1 de mayo de 1865: «Me pareció encontrarme en la iglesia llena de jóvenes, observando que eran muy pocos los que se acercaban a la Sagrada Comunión. Próximo a la balaustrada del altar mayor había un hombre alto, de color negro y de cuya cabeza salían dos cuernos. Tenía en la mano una linterna mágica y se entretenía en hacer ver a los muchachos a través de ella cosas diversas». A unos les mostraba el recreo; a otros, «los partidos perdidos o las futuras victorias»; a otros, el pueblo natal, el estudio, las frutas y los dulces o, en algunos casos, «escenas pecaminosas».

La interpretación la puso el propio Don Bosco al terminar el relato: «¿Saben lo que significa este sueño? Que el demonio hace cuanto puede para distraer a los jóvenes en la iglesia, para alejarlos de los Santos Sacramentos. Es necesario romper esa linterna del diablo. ¿Saben cómo? Levantando la mirada a la Cruz».

La linterna mágica no era un objeto inventado: era el proyector de imágenes precursor del cine, popular desde el siglo XVII, y en 1865 la tecnología de entretenimiento por excelencia. En la pedagogía salesiana, los sueños de Don Bosco —se conservan más de 150— funcionaban como catequesis narrativa para los muchachos del Oratorio, no como profecías literales. La agencia salesiana ANS lo recordaba así en enero de 2026: «Aunque ricos en símbolos, los sueños nunca están orientados al miedo por sí mismo; conducen siempre a la salvación, a la misericordia y a la esperanza».

El gancho de la publicación es el paralelismo: cambia la linterna por un teléfono móvil y el hombre con cuernos por cualquier pantalla capaz de retener a un niño. La comparación es una lectura contemporánea —Don Bosco hablaba del siglo XIX y de la comunión dominical, no del smartphone—, pero explica por qué la historia vuelve cada cierto tiempo: cada época encuentra en la linterna mágica su propia versión. Lo que se conserva intacto es la escena: un público infantil hipnotizado por imágenes, y el aviso de mirar hacia otro lado.

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